![]() |
Compañero de estupendas líneas para la Danza. Recuerdo en el año 1981 a este fabuloso ojo visor de la Danza a través del ojo de cristal de una cámara. Estudiante de Bellas Artes y con un talento especial para captar lo efímero del baile. Tuve la oportunidad de estudiar con él en el actual museo Reina Sofía; antiguo hospital San Carlos y sede del Ballet Nacional en aquel momento. Algunas excursiones hicimos por el antiguo edificio, muy interesantes por cierto en donde descubrimos espacios para coreografiar. Este artista sabedor del arte del baile y del movimiento, a mi parecer se descubre como un coreógrafo del difícil mundo de fotografiar el cuerpo en movimiento. No hay nada más difícil que captar ese momento del bailarín donde incluso su vestuario se muestra perfecto en la imagen captada. Desde esta entrevista reivindico un Teatro en Madrid con el nombre de algún profesional de la Danza, hasta ahora inexistente. ¿Cuál es tu primera fotografía de Danza? - Fue en la escuela del Ballet nacional de España, donde tomábamos clase juntos. Estuve haciendo fotos de algunos ensayos de la compañía, con Elena Figueroba y Santiago de la Quintana. A partir de una de esas fotos le hice un retrato al carboncillo a Elena. Yo era (y sigo siendo) muy pobre y con esos retratos me ganaba unas perrillas. ¿Crees que has sacrificado tu carrera de bailarín por la fotografía? - No, sacrifiqué mi carrera por amor. Vine del Ballet de la Ópera de Marsella y tuve que elegir entre estar con mi chica o seguir bailando. Elegí estar con ella y quedarme en Madrid, mientras ella conseguía cierto nivel para audicionar. Mientras tanto, yo me mantenía en forma en el Centro de Carmen Roche y trabajaba para publicidad. Diseñé algunas buenas campañas, como la de Iberrail o la de Santa Lucía; o la imagen de algunas películas como "Montoyas y Tarantos". Fue una época interesante, aprendí mucho de otras cosas. En todo caso, yo siempre tuve grandes condiciones para bailar, pero empecé demasiado tarde y nunca fui muy bueno, era solo uno más. En las compañías en las que estuve descubrí enseguida que podía aportar más como fotógrafo o creador de imágenes que como bailarín. Sin una buena imagen, esas maravillas que hacen se pierden en el recuerdo. ¿Cómo consigues captar una imagen en movimiento y que el resultado sea tan espectacular como se puede apreciar en tu muestra en el antiguo Centro Cultural de la Villa de Madrid, hoy teatro Fernán Gómez? - Mi cuerpo nunca respondió como yo quería, pero mis dedos sí. Cuando hago fotos de danza estoy bailando con ellos, es como un paso a dos entre lo que hay en el escenario y lo que siento que están haciendo o van a hacer. Hay que adelantarse a su movimiento y para eso es necesaria una comunión de algún modo. Cuando funciona, la sensación es genial y el resultado puede ser sorprendente. ¿Qué aprecias más tu creatividad como fotógrafo o el talento de captar imágenes creadas por otros? (coreógrafos, publicista, artes plásticas) - Creo que te refieres a si me gusta más crear imágenes o disparar lo que otros han creado... Es difícil de decir. Yo disfruto muchísimo creando imágenes desde cero, en colaboración con el modelo, poniendo la iluminación, decidiendo la pose o paso y el escenario. Sin embargo, cuando disparo en escena no me limito a la fotografía documentalista. Respeto el enfoque de otros buenos profesionales, como Hidemi Seto, que son básicamente documentalistas, reflejando lo que hay de la mejor forma posible sin intervenir. A mí me gusta participar del proceso creativo, lo he hecho con algunos de los grandes creadores actuales, como Goyo Montero. Es algo que me llena. E incluso, cuando simplemente asisto a un ensayo general, existen posibilidades técnicas y artísticas para definir una metáfora visual de una forma creativa. Algunas de las expuestas en el Fernán Gómez sobre la CND, y adquiridas por la compañía, reflejan esto: una visión muy concreta sobre una obra ajena. ¿Cómo has elegido las fotografías de la actual exposición en el Teatro Fernán Gómez? (porqué y como imaginas el espacio) - Ha sido lo más difícil. En un principio la elección tiene que ver con los espectáculos que han transcurrido en estos cinco años de Danza en la Villa. El problema era hacer una selección de 33 fotografías entre miles. ¿Fotografía o escultura? - Curioso que lo digas. Al estudiar Bellas Artes, me acostumbré a los modelos desnudos en los posados de rigor. De las figuritas en escayola pasabas a la piel de una persona que no se movía. Cuando descubrí la danza a la tardía edad de 18 años, lo que me impresionó fue que aquello que soñaba cuando dibujaba estaba justo ahí delante; como si la más perfecta anatomía de un modelo en arcilla, de pronto, cobrara vida y se moviera. Y al moverse no dejara de ser bella, algo que sucede a menudo con los modelos reales. La danza es la escultura del movimiento. A partir de un día muy concreto, el día que vi mi primer Ballet (Ballet del Siglo XX, de Maurice Bejart) ya no me interesó nunca más hacer dibujos de modelos estáticos. Lo que yo quería era sintetizar esa magia en una imagen, como ya otros hicieron (Gauguin, Goya, Toulouse Lautrec). Y para ello utilizo todo lo que tengo a mano. La fotografía es una herramienta más. La danza, mi obsesión. ¿Quién te ha influido en tu concepción plástica? -Como te digo, la pintura "de danza" me influyó mucho, pero no me refiero al cliché de Degas, aunque me encante, sino al "movimiento" de ciertas composiciones pictóricas, como las de Sorolla, Velázquez, Goya, Rubens, Lautrec, Matisse. La anatomía del movimiento en Miguel Ángel y sus desnudos escultóricos, etc. Y por supuesto, los bailarines. Ellos son mi principal fuente de inspiración desde hace 30 años. ¿Quiénes son tus fotógrafos fetiches? (todos los campos) - Me encantan los documentalistas geniales como Doisneau, Natchwey, Cartier- Bresson... o los creadores como Avedon o Newton, Mapplethorpe, Saudek, Ritts, sin olvidar mis bestias sagradas de la danza como Seto o Moatti ¿Tienes alguna foto mía? (alguna anécdota con el entrevistador) - Claro!!!, pero en 30 años nunca viniste a verlas... yo creo que ya es hora, antes de que mi archivo se caiga a pedazos!!... menudo y precioso, así era aquel cuerpo de canario simpático, dicharachero y exhibicionista, con unas líneas de fábula y la cabeza loca de un artista. Me hubiera encantado hacerte una sesión. Germán Cabrera |