El Land Art, nace como consecuencia del Arte Póvera y del Arte Ecológico, es su culminación y abre el paso decisivo hacia el futuro conceptual. Recoge el conjunto de obras que abandonan el marco del estudio, de la galería, museo, y están hechas en su contexto natural: la montaña, el mar, el desierto, el campo. Plantea una peculiar relación arte-naturaleza. Los espacios del paisaje natural se convierten en objetos artísticos, a menudo con alguna intervención sobre su estado natural; se trata del paisaje incontaminado por la civilización técnica.

Se puede hablar de un retorno a la naturaleza, en una acción transformadora sobre la misma, instaurando nuevas relaciones con ella. Parte de la premisa que sólo el ambiente real puede ser verdaderamente real. Utiliza, asimismo, la naturaleza de una manera metafórica (cambio, evolución, crecimiento, espacio virgen…). La naturaleza no es considerada en sí misma sino como un medio y lugar de experimentación; otros la consideran como una forma-medio-contenido-lugar.

En el fondo son más tradicionales de lo que parece por que consideran la naturaleza como un soporte de experimentación, como terreno para realizar una escultura monumental. El tiempo se convierte en una condición básica: erosión, cambios de estaciones, lluvia…Utiliza materiales casuales, encontrados, sólo por el hecho de ser ofrecidos por la naturaleza.

El alejamiento del ambiente urbano a zonas de mar, montaña o desierto, evidencia su renuncia a lo que está industrializado, a la sociedad de consumo, de manera similar al arte póvera; sin embargo, planteas algunos problemas ambiguos con los espectadores: no quiere romper los lazos pragmáticos con el público.

Las obras son dadas a conocer al público a través de la fotografía, los documentales, vídeos, televisión. Estas fotografías tendrían la misma función que la obra tradicional. Es cierto que existe una renuncia a los soportes físicos tradicionales de la obra; pero se nos plantean algunos interrogantes: ¿dónde estará la obra, en su lugar físico o en la documentación? Si está en el paisaje, ¿cómo puede acceder a ella el público? Si accede a ella a través de los distintos medios de reproducción, ¿puede sustraerse a los mecanismos habituales de distribución? Y ello sin tener en cuenta que la fotografía es una contradicción en relación a las dimensiones físicas de las obras.

En la fotografía se mitiga el polo físico y se acentúa el mental; se produce un cambio del contexto natural al culturizado a través de la fotografía. Es decir, ya no nos movemos en el nivel de la obra física, si no en un verdadero contexto metalingüístico.

Este retorno y redescubrimiento de las fuerzas portadoras de vida, de sus calidades estéticas y formales, tiene ciertos puntos de contacto con las preocupaciones de la New Left y su lucha por la restauración de la naturaleza, por los lagos y espacios de tranquilidad. Sin embargo, en vez de explicitar cómo la violación de la naturaleza a través de las distintas contaminaciones y destrucciones es inseparable de una condiciones sociales y económicas, se refugia en los paisajes lejanos como en un recuerdo de la actual opresión de esta naturaleza; pretende más de una apropiación visual de la realidad ecológica que su transformación.

Una de las obras ejemplares de esta corriente artística fue Spiral Jetty (1970) de Robert Smithson, una gran espiral hecha a partir de rocas, tierra y cristales de sales en las costas del Great Salt Lake (Gran Lago Salado) en el estado de Utah, Estados Unidos.

Otro artista reconocido del Land art es Andy Goldsworthy, quien interviene de manera muy sutil en los escenarios naturales. Cubre rocas con colores naturales y descubre imágenes artísticas a partir de los efectos lumínicos que se dan naturalmente en el paisaje.

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